Nos despedimos con un beso inexacto, insuficiente y fugaz. Entonces, emprendí el camino de regreso. Anduve unas dos cuadras por la vieja calle tapizada de piedras lustrosas, parejas. Unos pequeños pies marchaban a mi lado. Extraño. Sólo unos pies. Me puse a pensar: cuántos encuentros terminan en discusión. ¿Podremos mejorar eso algún día? Acaso ella no sea la que, sin haber tenido conciencia de ello hasta ahora, he buscado. O tal vez no sea yo el hombre correcto. Quién sabe. Mientras tanto, descubro que he llegado a la esquina. Las energías me desbordan. Trepo el árbol más frondoso. Se siente algo fresco en la piel, acá arriba. Rocío en las hojas, firmeza en las ramas. Desde aquí no me cuesta nada alcanzar ese poste, me digo. Subo, subo. Mis piernas se aferran a los costados, mis brazos rodean la circunferencia. Me elevo, alcanzo el tope y allí detengo el ascenso, mi cuerpo alcanza la altura de los techos bajos del vecindario. Una bicicleta en desuso, una azotea con gordas columnas, mucho polvo. Azoteas de mi barrio. Fue un beso imperfecto, traía un dejo amargo de ausencia. Esto es como volar. ¿Me animaré a caminar sobre el cable? Lo piso y estudio si será capaz de soportar mi peso. Sí, puedo hacerlo, con los pies atravesados, uno por delante para que el otro se ocupe de mantener el equilibrio. Mis brazos se balancean como alas. Avanzo con mucho cuidado. Al otro lado de la calle, sobre el cordón paralelo, veo otra vez aquellos pies, uno delante del otro. Ahora unos tobillos se delinean sobre ellos. Dos manos blancas, pequeñas, suben y bajan como las mías. Raro. Manos y pies. Sin cuerpo, sin extremidades. Bajo en la siguiente esquina, me deslizo hacia el suelo. Hermosa sensación de caer con resistencia, un roce en el pecho y en los muslos que me hace sentir seguro, cobijado. Volteo hacia el puente. Tal vez sea la mujer que he esperado, tal vez no. Habrá que dejar correr el tiempo, aún cuando la ansiedad no se detiene y los sentidos se rebelan. Una fuerza invisible, interna, me empuja. Salto desde el puente hasta el río, allá, debajo. El chapuzón estremece la espalda y las ideas. Aunque he olvidado lo principal. Es la época en que el arroyo está más bajo. Los talones acusan el impacto. A lo lejos se ve el bosque, su verde profundo. Corro por el lecho, la corriente me anima. El agua salpica, una nube de ceniza húmeda cae sobre mi cabeza. No soy sólo yo quien produce la lluvia. Un cuerpo que aún no distingo con claridad salta sobre el agua, acompaña mi carrera. Increíble. Un cuerpo incompleto. He llegado al bosque. Ruedo sobre el pasto mojado, doy dos, tres, veinte vueltas, horizontal deleite. Cuando me alzo, siento una presencia cercana. Giro. Entonces me enfrento con ella. Me acerco y ensayo un abrazo completo que la abarque. Como si hubiera sido una ilusión, desaparece en el aire, una burbuja en su fugaz existencia. No importa. Mañana, mañana puede ser el día. Nos despediremos con un beso imperfecto, aunque real. Es posible que no sea así, que esta vez la perfección no sea un obstáculo. En ese momento empezaremos a danzar sobre el río, mientras yo enciendo las cornisas y derramo una lluvia de luciérnagas sobre su vientre. Tal vez sea ella. Tal vez sea yo el elegido. Sólo es cuestión de tiempo. Mañana es otro tiempo, mañana siempre existe. Mañana lo sabré.
24 dic
Adolecer
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Publicado por YUYUY en mayo 9, 2011 at 1:59 pm
Sin importar que estés a miles de kilómetros y que no pueda verte para darte un abrazo, vengo a desearte el mejor de los cumpleaños.
Se le extraña.
Abrazos.
Publicado por YUYUY en enero 2, 2011 at 11:34 am
No quiero comenzar 2011 sin desearte lo mejor en cada uno de sus 365 días
Feliz inicio Mario, abrazos desde México!!
Publicado por YUYUY en noviembre 2, 2010 at 6:41 pm
Casi un año de no leer palabras que me cuenten, por favor escriba.
Publicado por julia en agosto 14, 2010 at 1:23 pm
abrazos mi querido Mario, que bueno el cuento que presentas, nos llevas hasta al final en buen expresar y sabes yo si creo firmemente que existe la esperanza, el mañana fructífero, la nova estrella. Abrazos y gracias por tu amistad (no sabía que eras abuelo, felicidades por esto)
Publicado por YUYUY en mayo 9, 2010 at 9:19 am
Que los cumplas FELIZ!!!!
Querido Mario!
Deseo que la vida tenga preparadas millones de cosas buenas para ti, que cada día sea mejor y que nunca muera la esperanza, espero que pases un día inolvidable al lado de los tuyos y ahora tu primer cumpleaños con tu nieto!
Abrazos con todo mi afecto!
Publicado por YUYUY en enero 26, 2010 at 4:46 pm
http://www.microrrelatosapeso.blogspot.com/ debe ser el blog de Daniel. Lo dejó en su comentario
Saludos Mario, te sigo leyendo.
Publicado por Mario Ferrari en enero 23, 2010 at 7:35 pm
Muchas gracias por tu comentario, Daniel.
Yo también disfruto de los microrrelatos, voy a poner alguno en el blog.
Si tienes algún blog me gustaría leer algo tuyo.
Saludos,
Mario
Publicado por daniel sanchez en enero 23, 2010 at 8:15 am
Aunque debo de decir que mi género está más enfocado al microrrelato, me gustó tu blog.
Sobe todo el rimo del texto, creo que lo dominas a la perfección.
Publicado por YUYUY en diciembre 24, 2009 at 12:17 pm
Me llenó de esperanza, aunque no siempre exista el mañana para todos, cómo saber si es o no la persona indicada?
Se extrañaba la fuerza de tus palabras, la imaginación desbordada
Gracias por compartir.